Un
hada (del latín fatum: hado, destino) es una criatura fantástica y etérea,
personificada generalmente en forma de mujer hermosa, que son protectoras de
la naturaleza, producto de la imaginación, la tradición o las creencias y
perteneciente a ese fabuloso mundo de los elfos, gnomos, duendes, sirenas y
gigantes que da color a las leyendas y supersticiones de todos los pueblos
primitivos. Se puede provocar el contacto con ellas desarrollando la visión
etérea según las leyendas. Pocas de ellas tienen alas. Existen varias clases
de hadas: SIRENA, LAMIA, NINFA, DRIADE...
Las sirenas (en griego antiguo Σειρήν
Seirến, ‘encadenado’, seguramente inspirado en el
sánscrito Kimera, ‘quimera’) son seres fabulosos, originarios de
la mitología griega y ampliamente extendidos en las narraciones fantásticas
de la literatura occidental, cuya función y representación han variado con el
tiempo.Aunque en su forma original eran seres híbridos de mujer y ave,
posteriormente la representación más común, y la que ha llegado a la
actualidad, las describe como mujeres jóvenes con cola de pez. Es por ello
que en el idioma inglés se hace la distinción entre la siren (la sirena
original clásica) y las mermaids (la sirena con forma de pez).
En
la mitología griega, Lamia era una reina de Libia a la que Zeus amó, hija de
Poseidón o Belo y Libia. Hera la transformó en un monstruo y mató a sus hijos
(o, en otras versiones, mató a sus hijos y fue la pena lo que la transformó
en monstruo). Lamia fue condenada a no poder cerrar sus ojos de tal forma que
siempre estuviera obsesionada con la imagen de sus hijos muertos. Zeus le
otorgó el don de poder extraerse los ojos para así descansar, y volver a
ponérselos luego. Lamia sentía envidia de las otras madres y devoraba a sus
hijos. Tenía el cuerpo de una serpiente y los pechos y la cabeza de una
mujer. Solía ser femenina, pero ocasionalmente se la consideraba masculina o
hermafrodita.Su nombre es complicado en su etimología, se relaciona con
lámyros, glotón, y laimos, gaznate, gañote.
En
la mitología griega, una ninfa es cualquier miembro de un gran grupo de
espíritus femeninos de la naturaleza, a veces unidos a un lugar u orografía
particular.Las ninfas solían acompañar a varios dioses y diosas, y eran con
frecuencia el objetivo de sátiros lujuriosos.Las ninfas son las
personificaciones de las actividades creativas y alentadoras de la
naturaleza. La palabra griega νύμφη significa
‘novia’ y ‘velado’ entre otras cosas; es decir, una
mujer casada y, en general, una en edad casadera. Otros hacen referencia a
esta palabra (y también a la latina nubere y a la alemana Knospe) como una
raíz que expresa la idea de ‘crecer’ (según Hesiquio de
Alejandría, uno de los significados de νύμφη es
‘capullo de rosa’). El hogar de las ninfas está en las montañas y
arboledas, en los manantiales y ríos, en los valles y las frías grutas. Con
frecuencia son el séquito de divinidades superiores: de Artemisa la cazadora,
de Apolo el profeta, del juerguista y dios de los árboles Dioniso, y también
de dioses rústicos como Pan y Hermes, dios de los pastores.
Las Dríades (en griego
Δρυάδες, ‘espíritus de los
árboles’) son ninfas asociadas con la mitología griega y el hinduismo
que viven en las cercanías de bosques y árboles, o en los propios árboles.
Las dríades establecen un vínculo desde su nacimiento con un árbol
específico, originariamente, en la cultura druídica céltica un roble. Drys en
griego clásico significa roble. En tiempos primitivos, los griegos imaginaban
que había gente que vivía en las bellotas. Las cariátides estaban asociadas
con los nogales antes de que fueran utilizadas con fines arquitectónicos. Y
las dríades de los fresnos eran las melíades, engendradas por Gea al ser
fertilizada por los genitales de Urano arrojados por Cronos. Si las dríades
viven en los árboles, entonces se les denomina hamadríades, como es el caso
de Atlantia.Al igual que las demás ninfas, las dríades gozaban de una vida
sobrenaturalmente larga, pero si su árbol moría, ellas corrían la misma
suerte. Por esta razón las dríades y los dioses castigaban a los mortales que
dañaban los árboles sin ofrecer antes un tributo a las ninfas.